ArgentinaAustraliaBelgiumBosnia and HerzegovinaCanadaAlberta, Halifax, Hamilton, Montreal, Ottawa, Toronto, Victoria, Winnipeg ColombiaCroatiaCzech RepublicFranceGermanyIndiaChandigarh, Chennai, Delhi, Pathankot, IsraelIreland |
ItalyMexicoNepalNew ZealandPeruSouth AfricaPolandTurkeyUnited KingdomBelfast, Birmingham, Edinburgh, Gwynedd , London, Portsmouth, Sheffield, West Yorkshire United StatesAppalachian Ohio, Athens GA, Atlanta, Berkeley, Baltimore, Boston, Chicago, Columbia MO, Des Moines, Fredericksburgh VA, Jacksonville NC, Los Angeles, New York City, NYU, Philadelphia, Palo Alto, Portland ME, Richmond VA, Rutgers University, San Francisco |
Por Karhy
Caminando por la calle, pasando por el Hotel Caribe recibí junto cn una mirada desagradable un comentario sobre mi busto, cortesía del vigilante. Conteste furiosa y con uno que otro Madrazo. Cando llegué a la casa terriblemente alterada aun, le conté a mi novio y aunque fue solidario, no entendía del todo por qué tanta rabia… Después de todo no era la primera vez y no seria la última.
Le dije que me había dado tanta rabia porque, en primer lugar es indignante, ocurrió después de haber pasado con él sin que el vigilante dijera nada. Parecía no entender del todo… Le dije que me daba rabia saber que yo desde la perspectiva del vigilante o de cualquier otro “piropeador” no merecía respeto, pero que si pasaba acompañada de un hombre no decían nada. Eso significaba que él si era titular de respeto y yo no. Solo podía aspirar a ser cobijada por el que a él como hombre propietario de una mujer le correspondía.
Lo invité a caminar conmigo unos cuantos pasos detrás para que viera de primera mano de lo que hablaba, y que confirmara regresando por el mismo camino esta vez a mi lado… El experimento dió los resultados esperados. Mi novio se sintió tan indignado como yo y me motivó a ir a hablar con la persona encargada de recursos humanos en el hotel.
Author comments are in a darker gray color for you to easily identify the posts author in the comments