Atreviéndome…

 

Por Nathalie
Me encontraba llegando a la estación de transmilenio ubicada en Banderas- Kennedy. Cuando estaba a punto de subir el puente peatonal que allí se encuentra, un chico de unos 30 años me dijo algo que se podría considerar como un “piropo” – su comentario aludía a mi aspecto físico-

Me alejé unos pasos pero en seguida decidí devolverme y hacerle saber mi incomodidad por este hecho. Le pregunté por qué creía que tenía derecho de opinar sobre mi aspecto y le hice saber que, cosas como esas nos impedían a muchas personas circular tranquilamente por las calles.

Enseguida el chico quedó anonadado, se sonrojó y me comunicó que no tenía idea del hecho que estos comentarios fueran molestos; me ofreció sus disculpas. Las acepté con agrado.

Quede tan complacida aquel día que conté mi historia a quienes más pude, pero más allá de eso, ahora cada vez que me acosan en la calle alzo mi voz decididamente, claro, siempre siendo respetuosa pues no quiero actuar de igual manera que mi agresor.

Estoy convencida que el mundo cambiará en la medida en que tomemos acciones decididas y cuestionemos los prejuicios en todas sus formas.
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