“La misma violencia que asesinó a Rosa es la que nos cosifica a diario”

Por Milena

Salgo todos los días a caminar con mis dos perros al parque. Ellos son un par de criollos grandulones y enfadadizos lo que hace que la gente evite pasar cerca de nosotros y se abstenga si quiera de decirme cualquier tontería.

El camino no es muy transitado excepto por personas que se dirigen hacia los cultivos de flores de la calle 80 y que normalmente van en bicicleta, muchas de ellas mujeres.

Yo caminaba a paso rápido y pensativa, estaba echándole cabeza al crimen cometido contra Rosa Elvida Cely, toda esa injusticia, pobre mujer, pobre familia.

De repente pasa una moto muy cerca, con dos ocupantes, el conductor se levanta la viscera del casco y me grita algo ininteligible pero pude entender la palabra “rica”. Yo sigo caminando como si nada hubiera pasado pero me da muchísimo miedo: y si los tipos se hubiera bajado de la moto y me hubieran perseguido? y si la presencia de mis perros no los detiene e intentan agredirme físicamente?

Pienso de nuevo en Rosa… Es ahí cuando entiendo que los piropos son una forma de “ponernos en nuestro lugar” a las mujeres, de recordarnos que las calles representan para nosotras una constante amenaza, que no son un lugar en el que podamos sentirnos seguras.

La misma violencia que asesinó a Rosa es la que nos cosifica a diario, la que nos hace permanecer con miedo. Pero claro, como somos una sociedad esquizofrénica rechazamos unas formas de violencia y las otras las pasamos por alto. Ojalá con el esfuerzo de todos, estos se termine pronto.

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