Sólo pude verle la cara con repulsión y continuar con mi camino.

Por Carlos.

Un día, del 2013, yo bajaba como todos los días del paradero del Politécnico Grancolombiano para ingresar a la estación de la calle 63.

Antes, había un árbol en la parte izquierda de la iglesia Lourdes (visto desde el frente). Bien, yo iba camino a la estación y debía pasar en medio del árbol y la reja de la iglesía, iba muy normal, cuando veo que un hombre se detiene en el árbol, me mira mientras paso y saca su gran paquete y empieza a orinar. Yo me encontraba a unos 2 o 3 metros, y no por ser hombres seguí caminando normal, pero al pasar cerca al tipo, este se volteó y me dijo “¿quiere?”

Me dio mucha piedra, sólo pude verle la cara con repulsión y continuar con mi camino.

Esta no ha sido la única vez que en este sector se me han “ofrecido” tipos, recuerdo también mucho un vieres en la tarde, esperaba a unos amigos en un banco cerca a McDonals, un tipo se sentó a mi lado y me empezó a hablar muy normal, pero yo le era un tanto indiferente. En un momento me dijo que me daba dinero por dejármela mamar. Con este sí fui grosero, lo insulté y entré a McDonals.
Sé que el sexo es rico y que la diversidad sexual es un progreso a la igualdad social, además soy defensor de los derechos de los lgtbi, pero hay límites para todo! Un caso más: para aquellos hombres, usuarios de los baños del C.C. Av. Chile, ¡cuidado! Esto es un nido de depravados, o no sé cómo llamarles. En más de una ocasión entré a esos baños y fui testigo de mirones, de toques entre orinales, e incluso de 4 piernas en un cubículo de un baño!!
Ah, y no sólo he sido yo. Amigos, me han contado sus malos ratos con historias similares.
¿Es esto incontrolable para el sexo masculino?
Será que ya actué así o que en algún momento lo haré?
Hay que ver las cosas que pasan…


[got_back]