Sobre el movimiento

Hollaback es un movimiento internacional que busca erradicar el acoso callejero hacia mujeres y personas de la comunidad LGBTQIA.

Por acoso callejero, entendemos las palabras o acciones producidas en la vía pública por parte de un desconocido hacia otro en virtud de su apariencia física. Por ejemplo: palabras como “maricón” o “mamasita”; frases como los políticamente denominados “piropos”; acciones como “manoseos” en el transporte u otros espacios públicos; miradas lascivas, intimidantes e insistentes por parte de un desconocido; expresiones corporales y verbales ofensivas; persecución, amenazas de violación, etc.

Quien se siente con el derecho a dar su “opinión” en la calle sobre el cuerpo de otra persona, olvida que su “libertad de expresión” termina donde empiezan los derechos de los demás: los derechos a la tranquilidad, intimidad y seguridad.  La violencia escala rápidamente, y quienes sienten que está bien opinar sobre el cuerpo de un desconocido, a veces llegan a pensar que tienen derecho a tocar,  forzar,  abusar e incluso a violentar otras personas, como ocurre a diario en la vía pública.

Para luchar contra el acoso callejero, Atrévete Bogotá Hollaback brinda este espacio con el fin de visibilizar este tipo de conductas que borran el límite de la intimidad de los transeúntes y convierten a las calles bogotanas en espacios hostiles para las mujeres y los miembros de la comunidad LGBTQI.

La realidad es que las mujeres estamos cansadas de que nos miren en la calle como si fuéramos un pedazo de carne; que nos muestren la lengua como si nos quisieran alcanzar con ella para “saborearnos”; que nos manoseen en los buses como si nuestros cuerpos estuvieran a disposición del público; que nos muestren el pene en la calle y allí mismo se masturben mientras pasamos; que estando sentados en un bus se masturben con nuestro hombro haciéndonos creer que el roce es causado por el movimiento del vehículo; que nos insulten en la calle porque no “les regalamos una  sonrisa”; que opinen sobre nuestro físico con el errado concepto de que su opinión es simplemente un halago que nos debería alegrar.

No queremos que nuestros hijos e hijas crezcan en una sociedad en la que algunos se consideren sujetos y vean a los otros solo como objetos. No queremos una sociedad en donde se siga tolerando y justificando la intromisión de unos en el espacio privado de los transeúntes. No queremos una sociedad que condena la diversidad de género o preferencia sexual. Por eso, abrimos este espacio para sentar nuestras protestas y a través de ellas unir muchas voces para que un día no muy lejano sean finalmente escuchadas.

NO A LA VIOLENCIA
NO A LA DISCRIMINACIÓN
NO AL ACOSO CALLEJERO
NO A LA INTIMIDACIÓN


¡LAS CALLES SON NUESTRAS TAMBIÉN!